Ver su nombre en los titulares y tener a los principales medios de comunicación internacionales haciendo cola para conseguir entrevistas exclusivas no es algo por lo que la obispa Paneeraq Siegstad Munk, de la Iglesia Evangélica Luterana en Groenlandia, haya luchado. Al contrario, hubiera preferido concentrarse plenamente en sus tareas pastorales. No obstante, ante los crecientes temores entre los groenlandeses de un conflicto armado con Estados Unidos, sintió la obligación de pronunciarse públicamente.