Abigayle Bolado, directora ejecutiva del programa del CMI para la participación de la juventud, ofreció una visión general de las dos jornadas del evento. La primera jornada se centró en la ecoansiedad y en las formas en que la crisis climática y las catástrofes climáticas afectan y alteran las vidas de las personas, y también la salud mental de los jóvenes.
La segunda jornada se centró en el intercambio de iniciativas y actividades de sensibilización sobre el clima de diferentes jóvenes de plataformas locales, regionales y mundiales.
El evento no solo se centró en escuchar, sino también en compartir los relatos y las esperanzas de los participantes respecto a la acción climática y las prácticas conexas.
Henriette Greulich, de la Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos, en calidad de presidenta de la región de Europa, ofreció una visión general de la ecoansiedad. Aludió a algunas definiciones de la ecoansiedad. “¿Se han dado cuenta de cómo nos afectan estos sentimientos a nosotros, a nuestros allegados o a nuestra comunidad?”, preguntó Greulich a los asistentes: “El bienestar mental es algo más que la ausencia de enfermedad mental”.
Los participantes coincidieron en que, cuando hablamos de bienestar mental en el contexto de la crisis climática, estamos reconociendo que nuestro mundo interior está profundamente conectado con el estado del mundo que nos rodea.
Andrej Lacko, miembro de la Juventud en el Movimiento Ecuménico del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), ofreció una reflexión bíblica relacionada con un breve culto basado en el segundo relato de la creación (Gn 2). Recordó la estancia de la Comisión de los Jóvenes, que se reunió en Manila (Filipinas): “Uno de los objetivos de nuestro programa era visitar a los pescadores que llevaban generaciones pescando en la bahía de Manila”, contó. Pero, debido a la urbanización de los terrenos que rodean la bahía, los pescadores quedan privados de su medio de vida y se ven obligados a abandonar sus hogares.
Lacko también reflexionó sobre el aumento de las catástrofes naturales debido al cambio climático. “En los últimos días y las últimas semanas ha habido inundaciones en Japón, donde más de 300 000 personas tuvieron que ser evacuadas a causa del agua y se vieron obligadas a mudarse”, dijo. Sin embargo, subrayó, la esperanza, el sentimiento de responsabilidad para con nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo, y el llamado a la acción común basado en el mensaje bíblico son más fuertes que cualquier miedo, ansiedad o desesperación.
Katelyn King, una trabajadora social oficial cuya fe menonita la inspira a trabajar por la justicia, fue la ponente principal, y ofreció una presentación que describía su propia formación en el cuidado de la tierra.
“Mi camino hacia este trabajo no fue fácil ni esperado”, dijo, al recordar cómo, de niña, se sintió muy afectada por las cuestiones relacionadas con el cambio climático. “Recuerdo que me sentía impotente, asustada y triste, y me echaba a llorar”. “Fui capaz de ahogar esos sentimientos, meterlos en una caja y guardarlos en un armario”,
pero no para siempre. A continuación, King explicó que dedica su vida a ayudar a las personas a superar traumas, entre ellos, la ecoansiedad.
Los jóvenes también compartieron historias conmovedoras de sus propios contextos. Ngoni Muchenje, de Zimbabue, contó que había estado con un agricultor que acababa de vender su última mercancía.
“Me contó que lloraba por las noches…su testimonio me persiguió", cuenta Muchenje. “Ahora hay noches en que no puedo dormir: llevo sus almas en el corazón”.
Maro Maua, un activista climático keniano, habló sobre una iniciativa de restauración de la biodiversidad que fusiona ciclismo y conservación. El resultado ha sido la rehabilitación de la vegetación degradada de los manglares y el embellecimiento de las pintorescas tierras altas y las orillas de las playas, además de la sensación de que “con cada pedaleo, damos un paso hacia un futuro más verde”.
El recién inaugurado Decenio Ecuménico de Acción por la Justicia Climática del CMI y eje temático del evento fue presentado por Kevin Maina, un dirigente joven de la Iglesia Anglicana de Kenia que aboga por la juventud, la justicia climática y el cambio social. Maina es miembro de la Comisión sobre Justicia Climática y Desarrollo Sostenible del Consejo Mundial de Iglesias.
A continuación, los jóvenes participaron en una mesa redonda para debatir sobre su interpretación de la justicia climática.
La Rev. Jackline Makena Mutuma, de la Iglesia Metodista de Kenia, es vicemoderadora de la Comisión de Fe y Constitución del CMI. Según ella, los sentimientos de injusticia y ecoansiedad se ven agravados por la percepción de que las medidas gubernamentales son inadecuadas y por una sensación de traición.
“Ahora, la pregunta que me hago es: ¿cuál es la solución a todo esto? Demandar a los financiadores de la extracción de combustibles fósiles por la justicia climática intergeneracional", se respondió a sí misma. “Desde la década de 1970, el CMI ha sido un agente clave en los movimientos por la justicia climática”.
Explicó que el CMI también ha coorganizado debates con juristas sobre la protección de los derechos de la infancia mediante litigios climáticos. “El CMI está tomando medidas para apoyar la justicia climática intergeneracional, basándose en su compromiso de proteger a los más vulnerables y abordar las causas profundas del cambio climático”, dijo.
El Día Internacional Ecuménico de la Juventud 2025 se clausuró con llamados a la acción por parte de los participantes.
Entre ellos, el fomento de la resiliencia y la concientización comunitarias; la consideración de la mayordomía climática como un mandato bíblico; y la fusión de la teología y la creación.
Los jóvenes pidieron un compromiso continuo, más apoyo para las comunidades rurales y el reconocimiento de que las mujeres, los menores, los jóvenes y las personas con discapacidad suelen ser los más perjudicados por el cambio climático.
En los debates de grupo abundaron las historias sobre deslizamientos de tierras, lluvias torrenciales y también del desastre del retroceso político de los gobiernos que no cumplen sus promesas.
Por último, el Día Internacional Ecuménico de la Juventud 2025 terminó con una nota de esperanza: los participantes acordaron ser portadores de esperanza; porque la esperanza es lo que impulsará a otras personas a actuar.
El Rev. Dr. Kuzipa Nalwamba, director del programa del CMI para la Unidad, la Misión y la Formación Ecuménica, clausuró el acto con una bendición en un “mundo que gime por la renovación, aunque aún resplandece ante la promesa de la nueva creación”.
Deseó a los participantes calma en sus esfuerzos. “Que el Creador, que dijo que la Tierra era ‘muy buena', bendiga tus manos para plantar, tu voz para hablar y tu vida para brillar con esperanza”.
Nalwamba animó a los jóvenes a caminar en la fe y trabajar por la justicia. “Vayan en paz, a amar y a servir, y a unirse a la renovación de toda la creación por parte de Dios”, concluyó.