“Las repercusiones sobre la población civil y sus comunidades siguen agravándose casi a diario, sin tregua ni rendición de cuentas. Este derramamiento de sangre tiene que acabar. La invasión rusa de Ucrania debe terminar. Hay que exigir responsabilidades por todos los crímenes cometidos, incluido el crimen internacional de agresión”, dijo Pillay.
“El Consejo Mundial de Iglesias expresa su solidaridad con las personas inocentes que están sufriendo bajo estas circunstancias, así como a las iglesias y los dirigentes religiosos que atienden a sus comunidades bajo la amenaza diaria de ataques contra sus familias, hogares y medios de subsistencia, más de cuatro años después de la invasión a gran escala de Rusia”.
Pillay concluyó diciendo: “Invitamos a todas las iglesias miembros del CMI y a todas las personas de buena voluntad a orar y trabajar por la paz en este contexto de matanzas y agresiones sin sentido contra personas inocentes”.
Declaración del CMI sobre las repercusiones cada vez mayores de la agresión de Rusia contra Ucrania (en inglés)