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Michael Buttrey in the chancel of St. Clement, Eglinton.

Michael Buttrey in the chancel of St. Clement, Eglinton.

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Como oficial del proyecto de Fe y Ciencia, ¿a qué ha dedicado sus esfuerzos últimamente?

Buttrey: El grupo al que brindo apoyo es el Grupo de Trabajo de Fe y Ciencia de la Comisión de las Iglesias para la Salud y la Sanación del CMI. Una de nuestras prioridades actuales es la IA, y los próximos eventos que preparamos son seminarios en línea para hablar de la IA. El próximo que haremos en 2026 tratará sobre la "carrera armamentista de IA". Contaremos con invitados interesantes de diferentes contextos que examinarán si debemos pensar en la IA más como en un arma, y si necesitamos un tratado internacional sobre armas en relación con el uso de la IA. Debatiremos los riesgos y los riesgos potenciales.

¿Qué le llevó a prestar servicio al CMI en esta capacidad?

Buttrey: ¡A veces también me lo pregunto! Supongo que la cosa empezó con mi licenciatura en Ciencias. Estudié Genética para mi grado universitario, trabajé en un laboratorio, luego cambié a Teología, y fui a un seminario. Mi pasión era la bioética. Eso más o menos me guio durante mi doctorado, luego comencé a trabajar para el Consejo Canadiense de Iglesias. Hace un par de años, el secretario general del Consejo Canadiense de Iglesias estaba en contacto con mi jefe, el Dr. Manoj Kurian, que es el director de la Comisión de las Iglesias para la Salud y la Sanación del CMI, y el Dr. Kurian quería que se hiciera más trabajo en este ámbito, así que el Consejo Canadiense de Iglesias me trasladó temporalmente a trabajar al CMI. Creo que, a escala mundial, todos estamos hablando básicamente de las mismas cosas. Realmente no me di cuenta de que aquí es donde acabaría. ¡Parece haber funcionado bastante bien!

¿Cuáles son sus esperanzas o visiones para el movimiento ecuménico en lo relativo a la fe y la ciencia?

Buttrey: Dos cosas: la primera es que, cuando empezamos a mantener estas conversaciones, sucede que muchas de las iglesias dicen tener distintas posturas éticas sobre este u otro tema, pero las nuevas tecnologías parecen generar consenso de manera más fácil. Creo que es justo decir que todas las iglesias están preocupadas por la IA. Todo el mundo quiere saber más. Todos quieren tener más conversaciones. Todos piensan que deberíamos hablar de la IA en un contexto religioso. En la práctica, puede que nuestras consultas y posturas finales sean distintas, pero todos queremos tener esa conversación. La segunda cosa es que hay muy pocas iglesias que cuenten con suficientes personas con conocimientos especializados en este ámbito. Las iglesias no pueden dedicar muchas personas a estas cuestiones que son más específicas. Con suerte, tienen a una persona que trabaja en temas de fe y ciencia, o dos personas que están interesadas en la IA. No son suficientes para tener una conversación y así, con el trabajo que estamos realizando a través del CMI, podemos tener una sala llena con diferentes posturas.

¿Podría compartir un ejemplo de una 'sala' de ese tipo?

Buttrey: Por supuesto. En el otoño de 2025, realizamos un curso sobre fe y genética. Teníamos a unos veinte estudiantes de todo el mundo: desde Canadá hasta Uganda, Sri Lanka, India y Pakistán. Nos reunimos durante diez semanas. Contábamos con ocho ponentes invitados. Yo lo coordinaba –lo cual resultó un poco complicado en algunos momentos– y se sentía que era un entorno verdaderamente internacional. Era un grupo de estudiantes y profesores realmente variado, y salió muy bien. La gente hizo buenos contactos. Esperamos volver a hacerlo. Es un modelo de ecumenismo a una escala más pequeña.