La declaración reconoce con pesar “esta nueva realidad, así como la necesidad de encontrar otras vías para mitigar los riesgos de un conflicto catastrófico”.
El órgano rector del CMI mantiene la esperanza y la visión que han guiado durante más de cuarenta años el compromiso ecuménico en el marco del Proceso de Tozanso: “que el pueblo coreano, dividido por las fuerzas de la Guerra Fría, se reunifique un día pacíficamente”.
En la declaración, también se alienta a “todas las iglesias miembros del CMI y a los asociados ecuménicos en Corea y en todo el mundo a proseguir su labor por la paz, el entendimiento mutuo y los derechos humanos para todas las personas de la península coreana”.
El Comité Ejecutivo del CMI se reúne en línea del 8 al 12 de junio.