Pillay estuvo acompañado del arzobispo Sithembele Sipuka, presidente del SACC; la Sra. Lulama Ntuta, primera vicepresidenta del SACC; y la Rev. Dra. Nioma Venter, segunda vicepresidenta del SACC.
La delegación fue recibida con gran cordialidad y calidez por el presidente de Sudáfrica y su equipo, que incluyó a la ministra de Justicia y Desarrollo Constitucional, la Sra. Mmamoloko Kubayi; al ministro del Interior, el Dr. Leon Schreiber; a la viceministra de Relaciones Internacionales y Cooperación de Sudáfrica, la Sra. Anna Thandi Moraka; y a miembros del personal de la Oficina del Presidente.
El presidente expresó su profunda gratitud por la labor del CMI y del SACC, y destacó lo orgullosos que están de que un compatriota sudafricano ocupe el cargo de secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, una organización muy valorada y de gran confianza tanto a escala mundial como local.
El secretario general del CMI agradeció al presidente y al Gobierno su posición respecto a la situación entre Palestina e Israel, y añadió que se trataba de una postura “valiente y costosa; de una actitud en favor de la búsqueda de la justicia y la paz en ese contexto”. A continuación, las conversaciones giraron en torno a temas muy pertinentes, difíciles y delicados, como las iniciativas internacionales de paz en medio de guerras y conflictos, y el papel de los líderes de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) en la promoción de la paz y la unidad en la región.
En un debate en profundidad se reflexionó sobre la reciente situación de xenofobia y la devolución de extranjeros a sus respectivos países. También se habló de la corrupción, con referencia específica al caso de Phala Phala, los trabajos de las comisiones, las próximas elecciones, y la necesidad de rendir cuentas y tomar medidas para crear una sociedad pacífica y segura. Hubo un amplio intercambio de opiniones sobre el Diálogo Nacional y su papel a la hora de fomentar la cohesión social y la unidad en el país.
El presidente Ramaphosa respondió a todas las cuestiones planteadas por Pillay y los dirigentes del SACC. Al hablar de la situación de Palestina, reconoció que su enfoque había provocado ataques inesperados contra el Gobierno sudafricano, pero que habían optado por seguir la vía legal y formal para abordar la situación desde una perspectiva de justicia. Asimismo, proporcionó información detallada sobre cómo Sudáfrica está contribuyendo a las iniciativas de paz en todo el mundo y en el continente, aprovechando su papel en la ONU, la SADC, el BRICS y otros organismos.
El presidente sudafricano y la ministra de Justicia y Desarrollo Constitucional, Mmamoloko Kubayi, informaron pormenorizadamente sobre la cuestión migratoria, dejando claro que el Gobierno está haciendo todo lo posible para garantizar el retorno seguro y digno de los migrantes a sus respectivos países. Precisaron que Sudáfrica siempre ha acogido a otras personas y que lo que se está abordando es la situación de quienes viven en el país sin la documentación necesaria. En cuanto a la corrupción, se afirmó que el Gobierno se está tomando este asunto muy en serio y que se están aplicando las recomendaciones de las comisiones anteriores y actuales, aunque aún queda mucho por hacer. El caso Phala Phala está ahora en manos de los tribunales, y se expresó confianza en el trabajo que hacen. El Diálogo Nacional fue creado por el presidente Ramaphosa a petición de mucha gente y ahora se espera que continúe su labor sin interferencias del Gobierno.
Por su parte, Pillay afirmó: “La reunión con el presidente de Sudáfrica y su equipo fue interesante, informativa, instructiva y transparente. Escuchamos al Gobierno y ellos nos escucharon a nosotros. Apreciamos y agradecimos las conversaciones francas y las respuestas que recibimos a las cuestiones que planteamos. Reconocemos que los temas son complejos y que a menudo se interpretan de formas diferentes. Por eso, oramos por que Dios conceda sabiduría y discernimiento al Gobierno, los líderes religiosos y el pueblo de Sudáfrica. El CMI seguirá colaborando con el SACC y, a través de él, con el Gobierno y el pueblo sudafricanos mientras continuamos la peregrinación de justicia, reconciliación y unidad, tanto en este contexto como a nivel mundial”.
El arzobispo Sithembele Sipuka, presidente del SACC, dijo que el presidente Ramaphosa reconoció el importante papel que desempeñan tanto el CMI como el SACC a la hora de ayudar a la gente a afrontar las dificultades actuales.
También agradeció haber podido debatir temas importantes con el presidente y su equipo, y mencionó que las conversaciones se habían centrado en la importancia de la migración legal, sin dejar de lado el cuidado de las personas en las fronteras. Según Sipuka, “el presidente destacó que ningún país puede estar simplemente abierto a todo el mundo y habló de la responsabilidad que deben tener los países para reducir el número de personas que abandonan su país para irse a otro. En este sentido, el presidente instó a los líderes de los países africanos a que, respetando la autonomía de cada nación, se rindan cuentas mutuamente sobre la forma en que dirigen sus respectivos países”.
“La reunión con el presidente y los ministros fue muy esclarecedora, sobre todo teniendo en cuenta los recientes problemas con la inmigración ilegal en Sudáfrica”, dijo la Sra. Lulama Ntuta, vicepresidenta primera del SACC. “Se ha reiterado que no somos una nación xenófoba y que siempre hemos sido acogedores y amables con los ciudadanos de otros países, y el presidente ha vuelto a hacer hincapié en este mensaje con mucha fuerza hoy”. Asimismo, añadió que “es evidente que se están defendiendo la dignidad humana y los derechos humanos a medida que se llevan a cabo procesos para intentar estabilizar el país y aportar soluciones significativas y confianza al continente africano. Seguimos orando por los dirigentes de Sudáfrica y por su pueblo”.
“Ha sido un encuentro alentador y constructivo”, dijo la Rev. Dra. Nioma Venter, vicepresidenta segunda del SACC. “Nos hemos ido con la clara impresión de que tanto el Consejo Mundial de Iglesias como el Consejo de Iglesias de Sudáfrica son considerados interlocutores valiosos en el diálogo en curso. También hemos apreciado que el presidente Ramaphosa haya afirmado que los valores consagrados en la Constitución de Sudáfrica siguen guiando la respuesta del Gobierno ante la situación de los migrantes, así como su compromiso con otros desafíos urgentes en todo el continente africano y más allá. Este diálogo entre la iglesia y el Estado sigue siendo importante para buscar la justicia, la dignidad humana y el bien común”.
Perfil urbano de Johannesburgo (Sudáfrica).