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¿Podría compartir con los lectores y lectoras del CMI en todo el mundo algunos aspectos destacados que tratará en su informe?

Dra. Dietrich: Uno de los aspectos más destacados de mi informe será el fuerte impulso generado por la Sexta Conferencia Mundial sobre Fe y Constitución celebrada en Uadi al-Natrun. La conferencia confirmó la importancia que sigue teniendo la labor de la Comisión de Fe y Constitución y aportó un nuevo impulso a nuestro camino común hacia la unidad visible.

Cabe resaltar que la conferencia no solo debatió la necesidad de “ampliar la mesa”, sino que fue, en sí misma, una expresión de esa mesa ampliada. Esto se hizo especialmente evidente en la fuerte participación de los jóvenes y en la significativa presencia y contribución de iglesias y teólogos del sur global.

También haré hincapié en que la contribución de Fe y Constitución a la búsqueda de la unidad cristiana visible no puede separarse de la peregrinación de justicia, reconciliación y unidad en su sentido más amplio. La unidad visible no es un objetivo teológico aislado. Forma parte de la vocación común de las iglesias de dar testimonio de la reconciliación, la justicia y la unidad en un mundo profundamente dividido.

¿Cuáles son los frutos que espera obtener de los distintos puntos del orden del día y del programa?

Dra. Dietrich: Un fruto importante de la reunión de Lund será la oportunidad de conocer la vida y el testimonio de las iglesias de la región nórdica. Esperamos que la reunión cree un espacio para el aprendizaje mutuo para que la comisión aprenda de las experiencias, los desafíos y las reflexiones teológicas de las iglesias nórdicas, y para que estos encuentros, a su vez, sirvan de inspiración en ambos sentidos. Estos encuentros son importantes porque la labor teológica de Fe y Constitución siempre busca mantenerse conectada con las realidades vividas por las iglesias en sus contextos particulares. De cara a esta reunión, esperamos con especial interés dos mesas redondas con representantes y dirigentes de las iglesias nórdicas que se centrarán en las experiencias y los retos específicos de la región, la teología indígena y la migración, así como en la visión de futuro de las iglesias de los países nórdicos. 

En nuestra reunión de este año, también habrá una fuerte presencia juvenil y un encuentro entre jóvenes teólogos de la comisión y de la región nórdica, con un programa que incluirá una mesa redonda sobre la participación de la juventud y un seminario de medio día en la Universidad de Lund para el intercambio entre los miembros de la comisión y el mundo académico.

Además, la reunión supondrá un importante paso adelante para los grupos de estudio de la comisión y para nuestra labor en su conjunto. En el marco del mandato actual, nos estamos centrando en tres áreas principales: la eclesiología, mediante el estudio “Ser Iglesia en el camino hacia la unidad visible”; la antropología teológica y el discernimiento moral, a través de “Ser humano: discernir la humanidad a imagen de Dios”; y la relación entre la iglesia y el mundo, mediante “La iglesia en y para el mundo”, prestando especial atención a la misión, la paz, la reconciliación, la justicia, la contextualidad y la descolonización. Espero que esta reunión nos ayude a profundizar en estos estudios, a reforzar los vínculos entre ellos y a aclarar cómo pueden servir a las iglesias en su búsqueda común de la unidad visible y de dar un testimonio fiel en el mundo.

¿De qué manera celebrará la comisión el Principio de Lund de 1952? ¿Por qué es importante que el mundo lo conozca?

Dra. Dietrich: El Principio de Lund de 1952 sigue siendo un poderoso recordatorio de que no existe una alternativa real a la cooperación y la búsqueda común de la unidad visible. Exhorta a las iglesias a preguntarse si deben seguir actuando por separado en ámbitos en los que pueden actuar juntas, como la labor teológica, el testimonio y el servicio.

Para nosotros, celebrar el Principio de Lund no consiste, por tanto, principalmente en mirar hacia atrás, a un momento importante de la historia ecuménica. Se trata de renovar el compromiso moral y espiritual de caminar juntos, de escucharnos mutuamente, y de buscar una comprensión más profunda y auténtica de los demás y del llamado de Dios a las iglesias. En este sentido, el camino de los discípulos hacia Emaús ofrece una imagen significativa: caminaron juntos, compartieron sus dudas y decepciones, se escucharon y, poco a poco, llegaron a ver las cosas de otra manera. El recorrido ecuménico también requiere esta disposición a permanecer juntos en el camino, incluso cuando la comprensión es incompleta. En un mundo fragmentado, es importante afirmar que la unidad cristiana no es un extra opcional, sino que forma parte de la responsabilidad de las iglesias de dar un testimonio y un servicio comunes creíbles.

La propia planificación de esta reunión ha sido una puesta en práctica concreta del Principio de Lund. El generoso compromiso de las iglesias nórdicas, y especialmente el apoyo activo de la Iglesia de Suecia, ha demostrado en la práctica lo que significa que las iglesias actúen juntas siempre que sea posible, compartiendo responsabilidades y recursos al servicio de nuestra vocación ecuménica común.

¿De qué manera influirán en la reunión los resultados de la conferencia mundial celebrada en Egipto?

Dra. Dietrich: Las conclusiones de la Sexta Conferencia Mundial celebrada en Uadi al-Natrun constituirán un importante punto de referencia para nuestro encuentro en Lund. “La afirmación ecuménica” y el “Llamado a toda la comunidad cristiana” no se limitan a resumir lo ocurrido en Egipto; nos emplazan a llevar adelante el impulso de la conferencia en la labor continua de Fe y Constitución.

Una afirmación central de Uadi al-Natrun es que la unidad visible de la iglesia no es solo una aspiración teológica, sino también un imperativo evangélico. La conferencia también llamó a los cristianos a renovar su compromiso con la fe, la misión y la unidad, a escuchar juntos al Espíritu Santo y a caminar juntos como peregrinos. Esto se relaciona de manera muy directa con la labor de la comisión y con la peregrinación de justicia, reconciliación y unidad en su sentido más amplio.

Por ello, en Lund queremos preguntarnos qué significa acoger estos resultados: cómo las afirmaciones formuladas en Uadi al-Natrun pasan a formar parte de la reflexión teológica de las iglesias, del testimonio común y de las relaciones vividas, y cómo Fe y Constitución puede contribuir a llevar adelante este llamado.

¿Cómo sigue discerniendo la Comisión de Fe y Constitución en el contexto de una iglesia mundial cuyo centro de gravedad está cambiando?

Dra. Dietrich: Estamos muy agradecidos por la fuerte participación de los miembros de la comisión procedentes del sur global, algo que resulta esencial para la forma en que Fe y Constitución entiende su tarea en la actualidad. 

Necesitamos un auténtico discernimiento conjunto sobre qué cuestiones teológicas son más relevantes para las iglesias en los distintos contextos, y sobre cómo deben abordarse dichas cuestiones. Esto también tiene que ver con la forma en que se recibe y se comparte nuestro trabajo. La difusión no puede ser una cuestión secundaria, sino que debe desarrollarse en cooperación con las iglesias, los teólogos y los asociados ecuménicos a escala mundial.

Para Fe y Constitución, esto significa no solo ampliar la participación, sino permitir que esa participación más amplia dé forma al programa, al diálogo teológico y a la forma en que nuestro trabajo sirve a las iglesias de todo el mundo.

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