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destruction in Syria
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“Unimos nuestras voces a las de otros dirigentes religiosos, actores internacionales y la sociedad civil siria para pedir un cese inmediato de las hostilidades, la protección de toda la población civil y la rendición de cuentas por las atrocidades cometidas”, afirmó Pillay. “Estamos especialmente consternados por los informes fidedignos de ejecuciones extrajudiciales, instigación a la segregación sectaria, maltrato de los detenidos y profanación de los restos humanos sagrados, todo lo cual contribuye a desagarrar aún más el frágil tejido social de Siria y a poner en peligro las perspectivas de lograr una reconciliación nacional”. 

Pillay instó a condenar sin vacilación estos actos y a investigarlos con transparencia, así como a exigir responsabilidades a los autores de conformidad con los principios de justicia y dignidad para todas las personas.

“Como comunidad de iglesias comprometidas con la justicia, la paz y los derechos humanos, realzamos las voces del pueblo de Sueida que han rechazado con valentía la violencia sectaria y seguimos abogando por un futuro pacífico, justo e inclusivo para Siria”, dijo. “Nos hacemos eco del llamado de su beatitud Juan X, patriarca de Antioquía y todo Oriente, a poner fin al derramamiento de sangre y reanudar los esfuerzos de diálogo y mediación para salvaguardar las vidas y la dignidad de todas las comunidades”.

Pillay también expresó una gran preocupación por el hecho de que los recientes acontecimientos en Sueida, junto con la escalada de violencia en la región costera, Jaramana, Sahnaya y el ataque suicida devastador en la iglesia de San Elías en Damasco, sean un indicio de una creciente fragilidad en la transición del país. 

“Estas tragedias reflejan no solo un deterioro de la seguridad, sino también la existencia de profundas heridas sociales”, observó. “En un contexto como este, los esfuerzos encaminados a la sanación y la estabilidad nacionales deben ir acompañados de una participación inclusiva, un proceso creíble de reconciliación y un compromiso renovado con la justicia y la rendición de cuentas. El diálogo también sigue siendo esencial, no como un gesto simbólico, sino como un espacio sincero para restaurar la confianza y crear un futuro arraigado en la dignidad de toda la población siria”.

Pillay reafirmó el compromiso del Consejo Mundial de Iglesias de apoyar al pueblo sirio en su búsqueda de dignidad, convivencia y paz. “A través de nuestras relaciones permanentes con nuestras iglesias miembros y asociados, seguiremos apoyando firmemente las iniciativas que promueven la sanación, el fomento de confianza y el diálogo”, indicó. “Exhortamos a los actores regionales e internacionales a abstenerse de una mayor escalada”.

En particular, Pillay expresó una profunda preocupación ante los ataques militares israelíes, que han agravado aún más el conflicto y aumentado el sufrimiento de la población civil. “Estas intervenciones solo agudizan la crisis y amenazan con afianzar las divisiones”, dijo. “La protección de todos los ciudadanos y ciudadanas de Siria no debe lograrse mediante una intervención militar extranjera, sino mediante un proceso nacional genuino e inclusivo basado en el Estado de derecho, la rendición de cuentas y la igualdad de derechos para todas las personas, independientemente de su afiliación religiosa u origen étnico”.

Leer la declaración completa (en inglés)