“Responder adecuadamente ahora es una tarea generacional”, afirma la declaración del órgano rector del CMI. “Como iglesias y comunidades religiosas, instamos a los gobiernos y a la comunidad internacional a que adopten medidas prácticas coherentes y sostenibles para marcar una diferencia significativa en la vida de las personas”.
La declaración pide a las iglesias miembros del CMI y a los asociados ecuménicos “reflexionar y movilizar en oración la contribución que la iglesia puede hacer para construir comunidades sanadoras”, y “construir comunidades que escuchen, se preocupan y compartan, que sean espacios seguros y sagrados que promuevan la dignidad, la salud y el bienestar de todos, prestando especial atención a los más vulnerables”.
La declaración del CMI también insta a las iglesias a participar directamente en las actividades de sensibilización, reuniéndose con representantes de los gobiernos para reclamar más fondos y medidas en materia de salud, clima y justicia social.
El texto también pide que se mantengan y reafirmen los compromisos con los ministerios históricos y esenciales de salud y sanación de las iglesias.
El órgano rector del CMI también reiteró que las iglesias están llamadas a comprometerse con la comunidad sanitaria y a desarrollar formas de hacer más asequible y accesible la atención sanitaria cristiana, especialmente en aquellas zonas donde nadie más ofrece dicha atención.
La declaración señala que parte de la implicación de las iglesias en este tipo de atención significa ayudarlas a crear resiliencia para contrarrestar las repercusiones sanitarias del cambio climático; y utilizar las nuevas tecnologías de forma responsable, ya sea para la comunicación, la atención o la sensibilización.
El Comité Central del CMI también pidió a los países que “den prioridad a la salud en los presupuestos nacionales para aumentar y mantener la financiación sanitaria nacional”, que “aumenten sus contribuciones a las instituciones sanitarias multilaterales” y que “financien centros regionales de fabricación de vacunas, diagnósticos y medicamentos esenciales, con el fin de apoyar la fabricación local y la resistencia de la cadena de suministro”.
La declaración concluye: “Que encarnemos el amor de Cristo por los más vulnerables y trabajemos por un futuro de sanación, justicia y paz para todos”.
El Comité Central del CMI, se reunión en Johannesburgo (Sudáfrica) del 18 al 24 de junio de 2025.
Declaración sobre el llamado a las iglesias para que actúen ante las amenazas a la salud pública