“La ciudad de Oleshki, situada en el territorio de Ucrania temporalmente ocupado por las fuerzas rusas, se encuentra bajo un bloqueo humanitario y al borde de una catástrofe humanitaria”, señala el llamamiento. “Los últimos suministros de alimentos llegaron a la zona a finales de mayo de 2026”.
La población está pasando hambre, mientras las fuerzas rusas impiden que los habitantes abandonen la ciudad.
“Se trata de civiles que se enfrentan a diario a la amenaza de bombardeos y ataques con drones y que están privados de alimentos, agua potable, medicamentos y otras formas de ayuda esencial”, señala el llamamiento. “La infraestructura crítica de la ciudad ha quedado prácticamente destruida, y no hay suministro de gas ni de electricidad”.
En 2023, la ciudad quedó inundada después de que las fuerzas rusas destruyeran la presa de la central hidroeléctrica de Kajovka.
“La parte ucraniana ha informado continuamente a diversas organizaciones internacionales sobre la situación crítica en Oleshki y ha pedido que se proporcione la asistencia necesaria a la población para evitar una pérdida masiva de vidas”, recoge el llamamiento. “Las autoridades ucranianas y las organizaciones internacionales están tratando de alcanzar un acuerdo para evacuar a los habitantes de la ciudad. Sin embargo, la parte rusa está explotando la catástrofe humanitaria con fines propagandísticos, difundiendo manipulaciones flagrantes y falsedades”.
El obispo Prof. Dr. Heinrich Bedford-Strohm, moderador del Comité Central del CMI, agradeció al Consejo Ucraniano de Iglesias y Organizaciones Religiosas su llamamiento urgente para responder a una catástrofe humanitaria que está teniendo lugar ante nuestros ojos en el contexto de la guerra en Ucrania.
“Los informes de funcionarios ucranianos, organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación internacionales confirman que desde finales de mayo de 2026 no se han entregado más suministros de alimentos a la zona”.
La ciudad lleva mucho tiempo sin gas ni electricidad, y el agua debe extraerse laboriosamente de pozos, señaló Bedford-Strohm. “Los habitantes que permanecen en la ciudad están pasando hambre, mientras las autoridades de ocupación rusas niegan el acceso a las misiones humanitarias e impiden la evacuación segura de la población civil”, afirmó. “No hay justificación alguna para semejante actuación”.
El CMI hace un llamamiento urgente para que se ponga fin a este bloqueo, declaró Bedford-Strohm. “Todos los habitantes de Oleshki, especialmente los niños y las personas mayores, deben tener acceso a los servicios básicos para cubrir sus necesidades cotidianas”, dijo. “Oleshki representa muchas más víctimas diarias de esta guerra. Oramos por el fin de la violencia y por un cambio de actitud de quienes son responsables de ella”.