Recientemente, y durante muchos años, ha acompañado de cerca tanto a personas supervivientes como a quienes han perdido a sus seres queridos debido a la violencia de género. ¿Por qué es tan importante el acompañamiento de la iglesia?
Dr. Minott: El acompañamiento de la iglesia es importante porque Cristo nos llama a amar, servir, proteger y apoyarnos mutuamente, con especial atención a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
Las personas supervivientes de violencia de género muchas veces arrastran profundas heridas físicas, emocionales, espirituales y sociales. La iglesia debe ser un lugar seguro en el que se las crea, se las apoye y se las trate con dignidad.
La presencia de la iglesia es importante para las familias que han perdido a seres queridos. No podemos evitarles el dolor, pero sí podemos decidir no dejar que lo atraviesen solas.
Este acompañamiento es importante, además, porque la violencia de género en nuestra sociedad no es únicamente una realidad ajena a nuestro entorno. También ocurre dentro de nuestras iglesias, de nuestras familias y de nuestras comunidades religiosas. Debemos reconocer que la violencia de género ha sido perpetrada o facilitada en ocasiones por los líderes eclesiásticos. Esto hace que la respuesta de la iglesia sea aún más urgente. El silencio protege el abuso; por el contrario, la búsqueda de la verdad, la compasión y la rendición de cuentas protegen a las personas. Cuando la iglesia camina junto a las personas supervivientes, da testimonio del Evangelio. Afirmamos inequívocamente que todas las personas han sido creadas a imagen de Dios y merecen seguridad, justicia, sanación y amor.
¿Qué nuevas iniciativas está desarrollando el Consejo de Iglesias de Jamaica en el marco de la campaña “Jueves de negro”?
Dr. Minott: El Consejo de Iglesias de Jamaica sigue reforzando su compromiso con la campaña “Jueves de negro” como un testimonio público contra la violencia de género. Estamos estableciendo asociaciones con otros actores que también trabajan para poner fin a esta lacra. En 2025 estuvieron entre ellos la Unidad Regional del Instituto de Estudios de Género y Desarrollo de la Universidad de las Indias Occidentales y, por extensión, WMW Jamaica, una organización no gubernamental con la visión de crear espacios en los que se pueda mitigar la violencia de género.
Con esta colaboración, fortalecemos nuestro testimonio público y aumentamos nuestra visibilidad mediante mensajes comunes, pancartas y participación comunitaria. Invitamos a las iglesias a celebrar pequeños encuentros frente a sus puertas los jueves que se designen para ello.
Estas acciones públicas ayudaron a dejar clara la posición de la iglesia: nos oponemos a todas las formas de violencia de género y estamos del lado de las personas supervivientes. Esta colaboración también nos ayuda a conectar la religión, la educación, la labor de sensibilización y la acción social. Sabemos que la Iglesia no puede abordar este problema por sí sola; por ello, debemos trabajar con otros actores para integrar las perspectivas que nos brindan la experiencia, la investigación y la comunidad.
Nuestro propósito no es solo vestir de negro los jueves y compartir servicios y recursos de apoyo para mujeres, hombres y niños que han experimentado abusos, sino fomentar una cultura de respeto, seguridad, justicia y rendición de cuentas en toda la iglesia y la sociedad en general.
¿Cómo puede ayudarles la familia ecuménica con sus oraciones?
Dr. Minott: Pidiendo valentía para que podamos expresarnos con sinceridad y actuar con decisión contra la violencia de género incluso cuando sea incómodo hacerlo. También se puede orar por las personas supervivientes y las familias en duelo, para que puedan recibir sanación, justicia, protección y un respaldo sólido. Pueden orar, asimismo, por las iglesias de Jamaica, para que puedan ser espacios más seguros para las mujeres, las niñas, los menores y todas las personas vulnerables.
Oren para que tengamos sabiduría al establecer nuestras asociaciones con otras organizaciones y comunidades que trabajan para poner fin a la violencia de género.
Oren por la rendición de cuentas dentro de la Iglesia, especialmente en aquellos lugares donde se ha perpetrado, ignorado u ocultado el daño.
Oren para que los “Jueves de negro” no se queden solo en una campaña, sino que se conviertan en parte de un movimiento más profundo de transformación arraigado en el amor y la justicia de Dios.