“Durante décadas, los pueblos y las iglesias del Pacífico han hecho un llamado moral al mundo, instándolo a proteger la vida, defender la dignidad y actuar con justicia hacia quienes son menos responsables y se ven más perjudicados”, se observa en la declaración. “Por esto es importante la resolución de seguimiento: no tiene un carácter simbólico”.
La declaración considera que la resolución constituye un procedimiento práctico para que el sistema multilateral pase de la retórica a la aplicación cuantificable, de la claridad jurídica a la acción en el mundo real.
“La Conferencia de Iglesias del Pacífico exhorta respetuosamente a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas a participar de manera constructiva en las consultas informales y a apoyar la adopción de una resolución firme y ambiciosa, en particular votando a favor en caso de que se celebre una votación y considerando la posibilidad de copatrocinarla”, concluye la declaración.
Tal como explicó Peter Prove, director de la Comisión de las Iglesias para Asuntos Internacionales del CMI, la opinión consultiva de la CIJ emitida en julio de 2025 fue histórica, pues “confirmó que los Estados tienen la obligación legal de actuar para proteger a las personas y el planeta vivo ante el cambio climático, y que el incumplimiento de esta obligación por parte de cualquier gobierno puede constituir un acto ilícito en virtud del derecho internacional, lo que conlleva consecuencias jurídicas específicas”. Además, la CIJ confirmó que los grandes contaminadores tienen una mayor responsabilidad a la hora de reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero y ayudar a los países más vulnerables a adaptarse y recuperarse de las pérdidas y los daños sufridos.
No obstante, aunque la opinión consultiva de la CIJ sobre esta cuestión reviste una enorme importancia jurídica en la lucha por la justicia climática, es necesaria una resolución de la Asamblea General de la ONU para respaldarla y promover su aplicación; de ahí la iniciativa de Vanuatu de proponer dicha resolución.
“La resolución presentada por Vanuatu, un país en primera línea de la acelerada crisis climática, ofrece apoyo jurídico y político a nuestros objetivos morales y espirituales: promover una teología ecocomunitaria que aúne las Escrituras, la sabiduría indígena y la ciencia; y proseguir los esfuerzos de las iglesias para abandonar los combustibles fósiles”, afirmó Prove.
“Espero que la declaración de la Conferencia de Iglesias del Pacífico aliente a las iglesias de todo el mundo y no solo de la región del Pacífico a abogar ante sus gobiernos para que apoyen esta importante resolución en la Asamblea General de la ONU”, concluyó Prove.
Lea la declaración completa de la Conferencia de Iglesias del Pacífico