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Irpin, Kyiv region, Ukraine

Agosto de 2022: Irpín, región de Kiev, Ucrania.

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“El compromiso cristiano con la sacralidad y la preservación de la vida es fundamental”, afirmó Pillay. “En consecuencia, reafirmamos nuestra posición de que la guerra es incompatible con la propia naturaleza y voluntad de Dios para la humanidad y contraria a nuestros principios cristianos y ecuménicos fundamentales”.

Pillay también señaló la crisis económica mundial resultante de este conflicto. “Ha provocado divisiones mucho más profundas en la comunidad internacional en un momento en que se necesita urgentemente una cooperación internacional mucho mayor para responder a la amenaza mundial colectiva del cambio climático”, afirmó. “La posibilidad de que esta guerra ponga en jaque un futuro sostenible para la totalidad de nuestro planeta vivo sigue estando sobre la mesa, como su consecuencia más grave”.

Pillay pidió el fin inmediato del conflicto.

“Pedimos que se respeten los derechos humanos y el derecho internacional humanitario —especialmente en lo relativo a la protección de la población civil—, así como todas las leyes e instituciones creadas inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial para proteger a los pueblos del mundo de los horrores de la guerra”, afirmó. “Pedimos la plena rendición de cuentas por todos los crímenes cometidos contra estos principios”.

También hizo hincapié en los principios de libertad de religión y de creencias.

“Oramos por la restauración de nuestra humanidad y moralidad”, concluyó Pillay. “En el marco del movimiento ecuménico, oramos por una renovación del compromiso con la vocación de las iglesias de ser testimonio contra la lógica imperante en el mundo —la lógica de la violencia y el poder impuesto— y a favor de la paz y la plenitud de la vida que Dios anhela para todo el pueblo de Dios”.

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