Fuiste uno de los dieciséis adolescentes que presentaron la histórica queja ante el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas en 2019 en protesta por la falta de acciones gubernamentales ante la crisis climática. ¿Qué te marcó de aquella experiencia?
Kabua: Pues lo que me queda de aquello es esperanza. La queja fue en sí misma una experiencia transformadora que, al menos, hizo sonar las alarmas y nos permitió enunciar nuestros llamados en favor de la justicia climática. Destaco la esperanza porque sé que aún hay personas ahí fuera que, a pesar de las adversidades, están decididas a reparar los agravios y llevar la justicia a quienes la merecen. También puedo añadir que sigo decepcionado por lo que se hace para afrontar la crisis climática y por cómo se hace. Dicho esto, la queja fue desestimada, aunque se consideró tras la Observación General N.º 26, que es donde, en mi opinión, hay partes en las que fue malinterpretada y desvirtuada. Aunque el comité respondió con un duro “están solos”, aún hay luz al final del camino y mi esperanza no es solo mía, es para mi gente y mi país; para nuestras generaciones futuras.
En calidad de miembro de la Iglesia Unida de Cristo en las Islas Marshall, ¿cómo hace para alentar a las iglesias a usar el derecho para defender la justicia climática?
Kabua: Las animo a conocer nuestros derechos. El cambio climático amenaza nuestras casas, nuestra salud y nuestra cultura. Las leyes protegen esos derechos, y las iglesias pueden ayudar a sus miembros a comprenderlos y defenderlos. También las animo a ver la acción legal como un ministerio: defender la justicia, cuidar de la creación y proteger a las personas vulnerables forman parte de nuestra fe. Hacer uso del derecho es una forma de encarnar estos valores. Definitivamente, trabajando juntas, las iglesias tienen más poder cuando se unen a jóvenes, ONG y abogados. Juntos podemos impulsar políticas y medidas que protejan nuestras islas y a nuestra gente.
¿Cuál de las actividades realizadas durante la pasantía ha sido la más significativa?
Kabua: Lo más significativo que he hecho durante la pasantía ha sido mi blog personal sobre el trabajo en torno a nuestra histórica petición y otras experiencias en el ámbito de la crisis climática. Ha sido publicado con éxito, gracias a la contribución de varias personas. Una vez más, mi historia se difunde y se comparte junto al trabajo del CMI, con la esperanza de que pueda inspirar a otras personas y alentar a quienes buscan la justicia climática a seguir luchando, pase lo que pase.
¿Qué tienes previsto hacer ahora?
Kabua: Este es mi último año de estudios universitarios en la Universidad de Nebraska-Lincoln, donde hago la especialidad en economía y estudios medioambientales. Tras mi graduación, volveré a casa para visitar a mi familia y, posiblemente, trabajaré mientras esté allí. Lamentablemente, no he podido regresar desde que vine a Estados Unidos para cursar mis estudios, en otoño de 2022. El cuerpo ya me pide ese clima cálido de mi isla natal y unos baños en sus playas. De momento, tengo previsto continuar mis estudios hasta licenciarme y, posiblemente, cursar estudios de posgrado más adelante. Aún no tengo claro qué estudiaré, pero en el futuro me veo implicado en la formulación de políticas que ayuden a nuestra isla y permitan devolverle lo que le hemos quitado.