El evento híbrido de tres horas de duración contó con un panel sobre cómo pueden las comunidades religiosas contribuir a recuperar la confianza y relanzar la cooperación entre naciones, sectores y generaciones, y cómo pasar de la reflexión ética a la acción ética.
El Rev. Romeu Martini, de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil, dio la bienvenida a los y las participantes. A continuación, siguió un panel que reunió al moderador del Comité Central del CMI, el obispo Prof. Dr. Heinrich Bedford-Strohm, a Lindsey Fielder Cook de la Oficina Cuáquera ante las Naciones Unidas, y a Nonie Reaño de la Asociación Brahma Kumaris.
Bedford-Strohm explicó los fundamentos éticos y teológicos de la acción por la justicia climática y recordó que el Comité Central del CMI dio inicio en junio al Decenio Ecuménico de Acción por la Justicia Climática. "Promovemos la acción por la justicia climática porque creemos firmemente que no se trata sólo de cuestiones políticas; son cuestiones que están inseparablemente vinculadas a nuestra fe en Dios el Creador, en Cristo y en el Espíritu Santo", dijo. "Cuando decimos que Dios nos creó, también afirmamos que Dios nos creó junto con la creación no humana. Eso nos confiere una relación fraternal con el conjunto de la creación no humana".
Por otro lado, explicó por qué la narración de historias importa en la defensa del clima. "Debemos contar las historias de las personas que conocimos –nuestros hermanos y hermanas, incluyendo los pueblos indígenas– que han compartido que son a menudo las primeras víctimas del cambio climático a pesar de haber contribuido en menor medida a él".
Después del panel, los y las participantes se dividieron en pequeños grupos de debate de Talanoa en inglés, español y portugués, donde reflexionaron sobre las preguntas: ¿Dónde estamos ahora? ¿A dónde queremos ir? ¿Y cómo llegamos hasta ahí? En esas discusiones, las personas de fe compartieron sus iniciativas, preocupaciones y esperanzas, conectando su fe con la acción por el clima y manteniendo en el centro a las comunidades vulnerables. La metodología Talanoa, arraigada en las prácticas indígenas fiyianas, utiliza la narración de historias y la reflexión colaborativa más que el debate para fomentar el entendimiento y encontrar puntos en común.
El encuentro finalizó con un momento espiritual interreligioso y una comida compartida por los y las asistentes presenciales, demostrando cómo las tradiciones religiosas crean comunidad en torno a la defensa del clima.
A lo largo de las próximas dos semanas de la COP30, las comunidades religiosas continuarán su promoción y diálogo ético a través de varios eventos: una vigilia interreligiosa el 13 de noviembre en la Catedral Anglicana, un servicio ecuménico el 16 de noviembre, y el trabajo coordinado sobre aspectos clave de las negociaciones que incluyen la financiación climática, la adaptación al cambio climático y los derechos de los pueblos indígenas.
La COP30 es un momento crítico para la acción climática a nivel mundial. Se celebra en la región amazónica por primera vez. La conferencia se centra en implementar los resultados del primer balance mundial, preparar contribuciones determinadas a nivel nacional más ambiciosas para 2025, y hacer avanzar el objetivo mundial relativo a la adaptación. Para las comunidades religiosas, la COP30 representa una oportunidad para mostrar cómo las enseñanzas de diferentes tradiciones espirituales pueden restablecer la confianza y la cooperación que son necesarias para adoptar medidas reales en defensa del clima.
Siga la cobertura de la COP30 del CMI en www.oikoumene.org/cop30 (en inglés)
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