¿Cuáles son sus principales prioridades a la hora de participar en las negociaciones sobre un tratado relativo a los plásticos?
Miselis: Me esfuerzo por garantizar que este tratado no se limite únicamente a la reducción de la contaminación por plásticos, sino que lo haga de forma justa y equitativa para todas las personas. Eso significa hacer hincapié en una transición justa. ¿Cómo sería para mí una transición justa? Implicaría tener en cuenta que los derechos humanos y los derechos de los pueblos indígenas no son conceptos abstractos: son esenciales para la supervivencia de mi comunidad.
Soy de las islas Guna Yala, un territorio de casi 400 islas que se enfrenta a una crisis cada vez mayor. Nuestras playas se ven afectadas a diario por la contaminación plástica, y esto no tiene consecuencias solamente en las personas, sino también en los animales y los alimentos de los que dependemos. Y no se trata solo de lo que vemos; la amenaza imperceptible de los microplásticos está envenenando nuestros cuerpos desde dentro, afectando a nuestra salud de maneras que apenas empezamos a comprender. La salud de las generaciones futuras está en juego. No se trata solo de un problema medioambiental; es una amenaza integral a los fundamentos de nuestra forma de vida.
Con mi participación en estas negociaciones, aporto algo más que datos y políticas: aporto el alma de mi comunidad, los rostros que veo de los niños y niñas que tienen esperanza en un mundo mejor en el que puedan disfrutar de salud y seguridad, y sentirse orgullosos de su identidad. Al tiempo que defiendo sus derechos, no dejo de orar: que la misericordia de Dios nos alcance a nosotros y a nuestro mundo. Porque esto va más allá de un debate sobre políticas; es una cuestión de fe, y nuestra dedicación al Evangelio nos impulsa a actuar en estos ámbitos.
¿Qué cambios concretos promueve en relación con las poblaciones vulnerables?
Miselis: He presionado mucho para conseguir algunas cosas fundamentales, como un lenguaje más contundente: pude hacer mi aporte a la presentación que se realizó pidiendo mejoras concretas en el texto, de modo que no se trate solo de sugerencias, sino de algo que asegure un compromiso real de las partes involucradas. No podemos limitarnos a mencionar a los grupos vulnerables, necesitamos salvaguardias y protecciones reales, tanto para las personas como para el medio ambiente; para toda la creación tal como la entendemos las personas cristianas.
No se nombra explícitamente a los pueblos indígenas, las personas afrodescendientes y las comunidades locales, a pesar de los desafíos particulares a los que se enfrentan. Hemos promovido su inclusión en la lista de poblaciones vulnerables para asegurar que se tengan en cuenta sus necesidades específicas.
Como persona indígena, siempre llevo en mi corazón las luchas de mi pueblo; por eso abogo con todas las fuerzas que el Creador me ha dado por un mundo más justo para los pueblos indígenas de todo el mundo.
Photo caption: La delegación de Panamá celebra su participación en las negociaciones sobre un tratado mundial relativo a los plásticos celebradas en Ginebra, abogando por medidas ambiciosas para eliminar la contaminación plástica.
¿Cómo ve el papel de la comunidad religiosa en el apoyo a estas negociaciones?
Miselis: No basta con decir que nos preocupamos: debemos dirigir los recursos donde más se necesitan, proporcionando ayuda financiera directa para que las poblaciones vulnerables puedan adaptarse y garantizando que la gestión sea eficaz y transparente. No obstante, ayudarlas a adaptarse no es el único objetivo; incluso en medio de los devastadores impactos de la crisis climática, particularmente de la contaminación por plásticos, grupos vulnerables como las comunidades indígenas continúan resistiendo y reinventándose, recordándonos que ellos también aportan soluciones.
Los pueblos indígenas nos enseñan que el cuidado de la Tierra no es únicamente una cuestión ambiental, sino también un compromiso ético y político profundo. Estamos en un punto crítico, y muchos países dudan en hacer concesiones. Aun así, oramos con la esperanza inspirada por la Resurrección para que el Espíritu traiga la reconciliación a todas las cosas, despertando a las personas responsables de la toma de decisiones para que elijan acciones que beneficien a toda la creación. Si pueden, oren por estas negociaciones y por las personas que participan, para que podamos llegar a acuerdos ambiciosos, y oren también por mí, para que Dios me otorgue discernimiento, audacia y gracia en estas negociaciones. Se lo agradecería mucho.
Las negociaciones para logar un tratado mundial sobre los plásticos tuvieron lugar en Ginebra del 5 al 14 de agosto, durante la segunda parte del quinto período de sesiones del Comité Intergubernamental de Negociación encargado de elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, incluidos los del medio marino (INC-5.2), Fueron una oportunidad crucial para abordar la crisis mundial de contaminación por plásticos, garantizando al mismo tiempo la protección y el empoderamiento de las comunidades más vulnerables en la transición hacia alternativas sostenibles.
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