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Foto: Albin Hillert/Life on Earth Pictures

A través de recursos para el culto, reflexiones bíblicas y oraciones de intercesión, esta semana les brinda a las congregaciones la oportunidad de hacer frente a la injusticia y renovar su compromiso con la visión cristiana de unidad, dignidad y justicia para todas las personas. La Semana Mundial de Oración está estrechamente vinculada a importantes conmemoraciones internacionales que tienen lugar durante el mes de marzo y que destacan la lucha global continua contra la discriminación. Esta iniciativa surge en relación con el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial (21 de marzo) y el Día Internacional de Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos. En el mes de marzo se celebra también el Día de la Cero Discriminación (1 de marzo), que surgió en el contexto del VIH/sida, pero que desde entonces se ha adoptado de manera más amplia para visibilizar la discriminación que enfrentan las minorías por su ocupación y su ascendencia.

Durante toda la semana, se invita a las iglesias a reflexionar sobre pasajes bíblicos y oraciones que ponen de relieve las múltiples dimensiones de la discriminación y el llamado cristiano a superarlas. Una de las reflexiones se centra en el racismo y en el papel de las personas jóvenes en la construcción de un futuro más justo. Inspirándose en el mensaje del apóstol Pablo de que “Ya no hay judío ni griego […] porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús”, este recurso recuerda a los creyentes que la fe llama a las personas cristianas a ir más allá de las divisiones raciales y sociales. Hoy en día, muchas personas jóvenes experimentan el racismo y la discriminación bajo formas que generan ansiedad, angustia y exclusión y, a pesar de ello, también poseen la energía y la visión necesarias para cuestionar la injusticia y abrir nuevos caminos hacia la reconciliación.

Otra reflexión se centra en el llamado a amar al prójimo, inspirada en la parábola del Buen Samaritano. En un mundo que cada vez se caracteriza más por una mentalidad de “nosotros contra ellos”, se recuerda a las personas cristianas que el evangelio las llama a encarnar una compasión y una solidaridad que trascienden las fronteras de la nacionalidad, la etnia, el género o el estatus social. Se invita a los creyentes, reunidos bajo el amparo del amor y la gracia de Dios, a dar testimonio de una unidad que no se basa en la uniformidad, sino en una fe compartida.

Los recursos de oración también abordan la injusticia de la discriminación por motivos de casta. Al reflexionar sobre el encuentro de Jesús con la mujer samaritana en el pozo, se recuerda a los fieles que Cristo atravesaba constantemente las rígidas fronteras sociales de su tiempo. Su ministerio revela un reino donde las jerarquías se desmoronan y donde la dignidad de quienes han sido marginados es restaurada. Por ello, se invita a la iglesia a reconocer su propia complicidad en los sistemas de exclusión y a convertirse en un agente de reconciliación y sanación.

Otras reflexiones interpelan a los creyentes a reconocer las “puertas” que marcan la separación en nuestras sociedades, inspirándose en la parábola de Lázaro y el hombre rico. La historia advierte sobre el peligro de la indiferencia: ver el sufrimiento y no hacer nada. Invita a las personas cristianas a examinar cómo los sistemas históricos y contemporáneos, incluyendo el colonialismo, la desigualdad económica y el privilegio social, continúan separando a las comunidades y negando la justicia.

Las oraciones adicionales también subrayan la inclusión de las personas con discapacidad como miembros indispensables del cuerpo de Cristo. Inspiradas en la enseñanza del apóstol Pablo de que “si un miembro padece, todos los miembros se conduelen con él”, las reflexiones afirman que la diversidad dentro de la iglesia no es una debilidad, sino un don. La verdadera inclusión implica reconocer que cada persona aporta dones esenciales para la vida de la comunidad.

La Semana de oración también pone de relieve la dignidad y los derechos de los niños, recordando el mandato de Jesús: “Dejen a los niños y no les impidan venir a mí”. En un mundo donde el conflicto, el desplazamiento y la discriminación privan a muchos niños de su infancia, se anima a las iglesias a proteger, cuidar y escuchar las voces de las personas jóvenes.

La Semana de oración concluye con un llamado a una solidaridad profunda y a la transformación. A través de la lamentación, la acción de gracias y la intercesión, los creyentes recuerdan las dolorosas historias de esclavitud, racismo y explotación, al tiempo que renuevan su compromiso con la justicia y la reconciliación.

Se alienta a las iglesias, a los asociados ecuménicos y a las comunidades religiosas a organizar servicios de culto, encuentros de oración y actividades educativas durante la semana. Orando juntas y reflexionando sobre estos temas, las personas cristianas de todo el mundo pueden dar testimonio de la promesa de reconciliación del evangelio y contribuir a la construcción de sociedades basadas en la dignidad, la justicia y la paz.

Descargue recursos para la Semana Mundial de Oración para superar el racismo, la xenofobia, la discriminación por motivos de casta y toda forma de discriminación, del 19 al 25 de marzo de 2026

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Descargue la publicación completa “Anti-Racist Churches: Ecumenical Anti-Racism, Anti-Xenophobia, and Anti-Discrimination Contextual Bible Studies” (Las iglesias contra el racismo: estudios bíblicos ecuménicos contextuales para combatir el racismo, la xenofobia y la discriminación)en inglés

Descargue la publicación completa "Las iglesias contra los prejuicios"