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A photo of Toni Ann Hendricks
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Su trabajo refleja un profundo compromiso no solo con la sostenibilidad medioambiental, sino también con la resistencia espiritual y emocional necesaria en esta era de ecoansiedad. Comprometida con el movimiento más amplio del Decenio Ecuménico de la Justicia Climática, Hendricks nos recuerda que el llamado a cuidar de la Creación es tanto una responsabilidad sagrada como un camino compartido de esperanza.
En esta entrevista, Hendricks reflexiona y relata cómo su fe, su labor investigadora y sus experiencias comunitarias conforman su testimonio sobre el clima.

¿Puedes presentarte brevemente, contarnos dónde vives y a qué te dedicas?
Hendricks: Me llamo Toni Ann Hendricks y soy una jamaicana de veinticuatro años procedente de las frescas colinas de la parroquia de Manchester. Actualmente, estudio en la Universidad de las Indias Occidentales, en Mona, donde estoy haciendo un máster en Física Aplicada. Soy estudiante de postgrado del Departamento de Física e investigadora del Grupo de Estudios Climáticos de Mona.

¿Qué te llevó a implicarte en el trabajo por la justicia climática?
Hendricks: Crecí en una comunidad rural, donde mi padre era agricultor. Vi de primera mano lo vulnerables que éramos a los efectos del cambio climático; cómo los fenómenos meteorológicos extremos y los cambios en los patrones climáticos perturbaban no solo el sustento de mi familia, sino el modo de vida de la toda la comunidad. También me di cuenta de las disparidades en esa vulnerabilidad climática, no solo a escala mundial, sino también entre las zonas rurales y urbanas de mi país. Así que, cuando llegó el momento de elegir una carrera, supe que quería ser algo más que una voz que abogara contra el cambio climático. Aspiraba a formar parte de la solución, contribuyendo activamente a los esfuerzos de mitigación y adaptación y velando por que el trabajo realizado fuera accesible y relevante para las comunidades a las que debe servir.

¿Podrías mencionar alguna iniciativa climática en la que participes y contarnos sobre sus efectos sobre tu comunidad o tu región?
Hendricks: Ahora estoy investigando sobre el uso de sistemas de almacenamiento de energía solar fotovoltaica y las baterías fotovoltaicas para mejorar la seguridad energética, la resistencia y la independencia de los pequeños estados insulares en vías de desarrollo. Mi objetivo es apoyar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible locales y regionales, centrándome en la generación de energía limpia. En concreto, el estudio evalúa el rendimiento tecnoeconómico de un sistema fotovoltaico de 500 kW y 1 MWh en una fábrica local de Jamaica, para comprender mejor el papel de las baterías en la evolución de la transición energética del país. Los resultados preliminares del estudio se dieron a conocer a los principales interesados en un seminario organizado en la universidad. Habrá un segundo seminario para ayudar a otras empresas del sector privado a alcanzar sus objetivos en materia de energías renovables.

Desde tu punto de vista, ¿qué papel desempeña la fe o la espiritualidad en tu activismo climático?
Hendricks: Mi fe es la base de mi compromiso con el cuidado del medio ambiente. Creo que se nos confió esta Tierra no solo para disfrutar de sus recursos, sino también para protegerla y conservarla. Las congregaciones en las que practico mi fe y presto servicio están formadas en su mayoría por personas mayores, muchas de las cuales no están familiarizadas con el cambio climático ni con su propia conexión con el fenómeno, o son escépticas al respecto. Considero que forman parte del grupo demográfico más vulnerable a sus efectos, y aspiro a ser un puente entre la comprensión científica y la concientización cotidiana.

¿Qué mensaje te gustaría compartir con otros jóvenes de todo el mundo apasionados por la protección de la Creación?
Hendricks: Animo a los jóvenes a que sigan investigando, porque no se puede defender eficazmente una causa que no se conoce a fondo. El cambio climático es un reto complejo que ningún individuo u organización puede afrontar por sí solo. Por eso, son esenciales la colaboración y el aprendizaje compartido, tanto a escala local como mundial. Y, sobre todo, los animo a no perder la curiosidad y la voluntad de buscar soluciones. Vivimos en una época llena de preguntas apremiantes y respuestas limitadas, así que, las propias experiencias vividas deben alimentar el compromiso personal a lograr cambios significativos.

Con la fe como brújula y la ciencia como herramienta, Hendricks hace un llamado a los jóvenes de toda la familia ecuménica a posicionarse como cuidadores de la Creación y voces de la justicia. Su trayectoria es un testimonio del poder transformador de las experiencias vividas, la resistencia de la comunidad y la convicción teológica. Al celebrar este año el Día Ecuménico Internacional de la Juventud, esperamos que su testimonio inspire en otras personas un compromiso renovado con la justicia ecológica, basado en la fe, guiado por la sabiduría y sostenido por la valentía colectiva de una generación decidida a proteger la Creación de Dios para todos.

Inscríbase aquí en el Día Ecuménico Internacional de la Juventud