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Two young men holding a banner

Pancarta de la Campaña de Liberia para acabar con la apatridia.

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Se le conoce por su gran iniciativa y su empeño en acabar con la apatridia. Desde su punto de vista, ¿por qué las iglesias tienen la responsabilidad de abogar a favor de esta importante iniciativa?

Obispo Brown: Mi punto de vista se fundamenta en las Escrituras. Y creo que las iglesias tienen un mandato bíblico. En Éxodo 23:9, Dios dijo al pueblo de Israel: “No oprimirás al extranjero; pues ustedes saben cómo es el ánimo del extranjero, porque ustedes han sido extranjeros en la tierra de Egipto”. Es responsabilidad de las iglesias ayudar a prestar asistencia a los extranjeros, proporcionarles lo necesario, darles cobijo y protegerlos. En Hebreos 13:2, se alienta a los hijos de Dios a obrar en este sentido: “No se olviden de la hospitalidad porque por esta algunos hospedaron ángeles sin saberlo”. Creo que cuando las personas sufren, las iglesias tienen la responsabilidad de ayudar a socorrerlas. Las iglesias forman parte de la vida comunitaria: dondequiera que se encuentren y cualquier cosa que afecte a una comunidad o a un país también afecta a la iglesia.

Las iglesias no pueden hacer la vista gorda ante la difícil situación de las personas pobres y que sufren. Estamos llamados a defender la justicia, apoyar a las viudas y proteger a las personas desamparadas. Las iglesias no pueden ignorar unas instrucciones tan claras. Sería un cristianismo que no reflexiona sobre el carácter y la misión del Cristo que fundó nuestra fe. Las iglesias están llamadas a actuar a diario en nombre de Cristo a favor de los pobres y los necesitados. Los apátridas no son una excepción. 

¿Cuáles son los derechos humanos que se violan con mayor frecuencia cuando una persona es apátrida?

Obispo Brown: Cuando una persona es apátrida, ello significa que no tiene la ciudadanía de ningún país del mundo. Es como la historia de un refugiado de Costa de Marfil que encontró asilo en Liberia durante la segunda guerra civil de su país, que tuvo lugar del 28 de noviembre de 2010 al 11 de abril de 2011. Cuando la agencia para los refugiados en Liberia decidió reasentarlo tras la guerra civil, no tenía ni certificado de nacimiento ni documento de identidad o pasaporte de su país natal. Al parecer, sus padres, que se establecieron en Costa de Marfil cuando él era pequeño, fallecieron sin dejar información relevante sobre su nacionalidad. Cuando la agencia intentó reubicarlo en un país de África meridional, de donde supuestamente procedían sus padres, fue rechazado. Lo devolvieron a Liberia y fue reasentado en el sudeste del país. La Ley de Refugiados de Liberia de 1993 no incluye la protección de las personas apátridas. Entonces no era una cuestión tan grave como lo es en la actualidad. Ahora estamos haciendo campaña para derogar la ley de refugiados e incorporar la protección de las personas apátridas.

Las personas apátridas carecen de derechos legales a la educación y la asistencia sanitaria. Pueden ser fácilmente detenidas por violar las leyes de inmigración. Sus hijos corren el riesgo de ser considerados y tratados como extranjeros ilegales. Las personas apátridas no tienen derecho a voto en su país de residencia.

¡Es increíble que se hayan emitido más de 20 000 certificados de nacimiento para niños en Liberia! ¿Este tipo de avances le dan esperanza?

Obispo Brown: Sí, claro que sí. En primer lugar, impulsan el compromiso de crear conciencia sobre las causas y la prevención de la apatridia en África y otros lugares. También brindan una pequeña oportunidad para hacer algo que ayude a promover acciones contra la apatridia, ya sea organizando reuniones comunitarias y sensibilizando, o capacitando a líderes comunitarios, incluidos maestros de escuela, trabajadores de la salud y jóvenes, como “registradores voluntarios sobre el terreno” que utilizan los formularios de registro de nacimientos del Ministerio de Salud de Liberia para ir de casa en casa inscribiendo a los niños menores de 12 años, de modo que puedan presentar los formularios cumplimentados al organismo gubernamental a través de Church Aid, Inc. para la recopilación e impresión de certificados de nacimiento. Otra opción es llevar a cabo acciones orientadas a la derogación de las leyes de nacionalidad discriminatorias por motivos de género que impiden que los niños liberianos nacidos de hombres no liberianos en el extranjero sean considerados ciudadanos de Liberia.

Todas estas pequeñas acciones me dan la esperanza de que se pueda resolver la cuestión de la apatridia; de que las personas apátridas puedan verse liberadas de los obstáculos con los que se encuentran a diario; de que, si las iglesias desempeñan el papel que les corresponde, sus acciones formarán parte de los esfuerzos históricos emprendidos para poner fin a la apatridia a escala mundial. Estamos agradecidos al Consejo Mundial de Iglesias por habernos hecho participar en esta iniciativa hace casi diez años. 

Otra cosa que veo cada día es el sufrimiento de los niños, de los niños vulnerables, y de sus padres, que luchan cada día por encontrar comida, llevarlos a la escuela, acceder a la atención sanitaria, etc. Esto me parte el corazón. Es algo que veo cuando involucramos a las comunidades locales e intentamos concienciar a las familias sobre el registro de nacimientos y las causas y la prevención de la apatridia, y cuando prestamos asistencia para obtener un certificado de nacimiento.

Iglesia miembro del CMI en Liberia

El compromiso de las iglesias para acabar con la apatridia

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Bishop Kortu K. Brown

Bishop Kortu K. Brown from the Apostolic Pentecostal Church in Liberia.

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